Cuando se viaja, no todo tiene que ser parranda o montañas rusas. Uno también puede aprender cosas o simplemente perder el tiempo mirando nubes.

Sin embargo, hay lugares que no son muy adecuados para gastar mucho tiempo. Aburrirse no tiene nada que ver con descansar. Incluso ciudades con arquitectura, historia o calidad de vida magníficas son mejores destinos para irse a vivir que para pasar algo más que un día recorriendo sus calles. La siguiente es una lista bastante subjetiva de las ciudades más aburridas que conocemos (tanto que no está Zurich, Montevideo o Canberra), y hablo en plural porque he invitado a dos personas para que hagan su aporte a esta particular entrada.

Milán, Italia

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Tengo una teoría: si uno googlea imágenes de una ciudad y la mayoría son del mismo edificio, está ante una posible ciudad aburrida. Milán no es la excepción. Aunque goza de fama como epicentro de la moda y prometedor sitio turístico en Italia (siempre se le menciona junto a Roma, Florencia y Venecia) termina desilusionando, ya que más allá del Duomo, la Galería Vittorio Emmanuelle y sus canales, la ciudad termina en un leitmotiv arquitectónico de edificios idénticos, con calles llenas de tiendas de ropa y sin ningún interés visual (contrario a Omotesando en Tokio, por ejemplo). Milán termina siendo una ciudad genérica, de calles idénticas una tras otra, distante y fría. Si sale de fiesta es posible que tenga más interacción con el lavabo que con la gente. Milán es en sí misma el estereotipo de una modelo de pasarela.

San José, Costa Rica

La capital de Costa Rica irónicamente representa todo lo que Costa Rica no es. Si bien este país centroamericano se caracteriza por ser campo de aventuras, diversión extrema, naturaleza, 300 turistas que se parecen a Jason Mraz y fauna salvaje, San José es un pedazo de concreto que si se pone en México, Brasil, Colombia o, incluso, en uno que otro de sus vecinos, pasaría desapercibido. San José tiene estructura urbana seccionada, una vida nocturna superada por pueblos costeros y selváticos ubicados a pocas horas y una sensación eterna que algún día va a pasar algo (similar a ver un gol de Supercampeones durante tres capítulos). Es por eso que se ha vuelto una ciudad de paso que empuja al viajero a gastar el tiempo adentrado en el corazón de Costa Rica. Hágame caso.

Bratislava, Eslovaquia

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Bratislava es la gran ignorada de todo eurotrip y, en gran parte, me despierta ternura que haya sido terriblemente estereotipada en el cine de terror. La realidad es que muchos de sus visitantes no gastan más de un día en ella y podría entender fácilmente el porqué. Aunque considero que su centro histórico guarda cierta magia entre su paredes desvencijadas y uno que otro edificio echado a perder, para muchos es razón suficiente para pasar de largo: entre sus solitarias calles no hay mucha vida que digamos, más allá de tres mochileros con mucho tiempo libre y el clásico tour de asiáticos que se han vuelto paisaje recurrente alrededor del mundo. El castillo que domina la ciudad parece más el establo de otros castillos europeos y sus afueras son solamente fascinantes si ama los commieblocks. Viena, Praga y Budapest, sus más cercanas vecinas se llevan toda la gloria y las miradas, dejando a Bratislava como la Ringo Starr del grupo.

Daniel Páez.

@ChilangoPaez.

Santiago de Chile, Chile

Probablemente sea la capital con mejor nivel de vida en Latinoamérica. Sin embargo, sus hermosas autopistas y sus rascacielos no sirven para darle la talla a ciudades que nunca duermen, como Buenos Aires o México, incluso Bogotá. Sus suburbios al estilo Beverly Hills solamente son un reflejo de la inequidad. La belleza de sus barrios clásicos es opacada por las pocas actividades que ofrecen. Sí, hay mucho para ver pero casi todo se puede recorrer en un par de días, a lo sumo. Y las noches… mejor dedicarlas a hacer planes sobre otros lugares de Chile, porque en Santiago la rumba parece más una fiesta de colegio (mujeres a un lado, hombres al otro). Eso sí: hay conciertos subterráneos o grandes eventos con buena logística y oferta musical para descubrir que en Chile suenan muchas cosas más que La Ley o Los Prisioneros. Por algo Alberto Fuguet la describe como una especie de ciudad gringa atascada en el tercer mundo.

Atlanta, Estados Unidos

La sede de la gran cadena CNN es poco más que un buen escenario para transmitir noticias que parecen serias (aunque el rigor periodístico esté en entredicho). Una de las cosas más difíciles de Atlanta para los viajeros es conseguir un hospedaje que no cueste cientos de dólares por noche ni sea un motel en la esquina en la que venden más metanfetamina y trabajan las prostitutas (ahí fue donde me tocó quedarme). También existen opciones fuera de la ciudad, a donde toca llegar en carro porque Atlanta apenas cuenta con dos líneas de metro. Claro, la ciudad tiene edificios y parques muy bonitos y seguro se vive muy bien, con tranquilidad y sin los precios exorbitantes de Nueva York o Boston pero, además de un museo dedicado a la Coca Cola (sí, no es un chiste) resulta bastante escasa la oferta cultural. Son pocas las actividades para llevar a cabo en Atlanta, más allá de ir a trabajar en una gran corporación y llegar a la casa a ver CNN.

Willemstad, Curazao

Una joyita caribeña, eso es Curazao. Pero más allá de sus playas –algunas tan plácidas que parecen piscinas–, sus habitantes políglotas y su mar de colores alucinantes, la verdad es que esta pequeña isla dejó de ser un paraíso. El verdadero problema radica en su capital: costosa, atestada de turistas y saturada con tiendas de lujo que poco dicen del lugar, más bien lo vuelven una cosa genérica para amantes de los cruceros y los casinos. El Museo de la Esclavitud apenas logra ser ilustrativo y si acaso la mayor diversión de Willemstad es pasear por su mercado (que parece Venezuela) y ver el puente flotante que se mueve cada vez que pasa un trasatlántico por las aguas turbias que parten en dos la ciudad. A eso hay que sumarle un festival de jazz sin músicos de jazz y pocas oportunidades de viajar por fuera del circuito “todo incluido”.

Martín Molina.

@Martoland

Osaka, Japón

Osaka es considerada por muchos nipones como la “Sin City” del país, quizá porque para ellos esté bien administrada o tal vez, porque algún compatriota detrás de un computador la administra. Osaka es una ciudad que tiene poco de su país y por el contrario, se asemeja mucho más a su vecina China: es sucia, desorganizada y sus habitantes, maleducados. Quizá por eso, algunos japoneses la visitan, para escapar de sus conducta rígidas pero para un turista que desee pasar unos días en esta ciudad, solamente basta con ir al Palacio Real. Japón es lo suficientemente cara como para guardar ese dinero y gastarlo mejor en Tokio.

Singapur, Singapur.

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A este coloso de Asia se llega con la imagen que es una ciudad dinámica, en movimiento y tiene miles de lugares de ocio con buena vida nocturna, digna de una ciudad cosmopolita. Pero malas noticias amigos, no lo es. Singapur es una ciudad tan perfecta que aburre e incluso llega a ser desesperante, ¿qué diversión se puede esperar de una ciudad financiera repleta de nerds? Sus habitantes no son para nada alegres e incluso, su barrio indio es tan pulcro que podría pasar por La Recoleta en Buenos Aires o Polanco en México D.F. Ellos saben que necesitaban atraer turistas como sea, incluso tuvieron que poner un Universal Studios para darle un poco de vida pero nada de eso impide que Hong Kong, su vecina, la eclipse.

Toronto, Canadá

Si bien Canadá no es sinónimo de diversión (tiene una hoja en la bandera), se puede encontrar entretenimiento en lugares como Montreal, una ciudad con una buena movida cultural. Después, viene el resto: buena gente, maple, ciervos, nieve y Celine Dion. Debajo de esto, Toronto. Esta ciudad tuvo la buena suerte de ser la ciudad que, tras las estúpidas del gobierno de Québec, espantaron a muchos inversores que decidieron traer sus oficinas aquí, haciéndola florecer con un bonito skyline. Pero ahí quedó.

“Es como Nueva York, pero sin cosas”, afirma Tina Fey en su personaje Liz Lemon en la serie “30 Rock”. Nunca mejor descrita, su empeño forzado en demostrarle al mundo que es una ciudad dinámica es tal vez, lo más triste que se pueda topar. Medianamente se salva, irónicamente por tener un gran lago cerca o las Cataratas del Niágara pero incluso estas son tan, pero tan aburridas, que van perfecto con la personalidad anodina de Toronto.

¿Un punto a favor? Queda relativamente cerca de Chicago. Ah, también tiene un bonito tranvía.

4 comentarios en “Las ciudades más aburridas para conocer

  1. Dan, le sumaría Brasilia. Ciudad para ser aburrida… Y ese color rojo de la tierra que no se quita con 5 lavadas, parece arena de mar en la pantaloneta.

  2. Estay loco de meter a Santiago en esa lista. Sácala inmediatamente, pues la ciudad está absolutamente repleta de cosas que hacer. Tiene interesantes museos, lindos parques, bonita arquitectura y una loca vida nocturna. No es ni la sombra de la ciudad que conociste, Repu.

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