Antes de comenzar la lectura, les recomiendo poner de fondo la siguiente canción: Pobre la María, Luis Enrique Mejía Godoy.

Tenía tiempo planeando este texto. Iba a ser un ensayo escrito de puño y letra (o de dactilar y tecla mejor) de la mano de un viejo amigo, Francisco “Pancho” Brown para comprender la fenomenología urbana de Managua. Tras contratiempos decidimos mejor hacer una entrevista que, a pesar de la gran diferencia horaria entre Kabul y Cúcuta, encontró el punto medio y la circunstancia para poderse desarrollar.

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Dan Gamboa: Bueno, recuerdas el correo que te envié, ¿cierto? Quería saber de primera mano de qué forma como habitante y como arquitecto percibes a Managua como fenómeno urbano.

Francisco Brown: Si lo recuerdo.

DG: ¿Un habitante de Managua esta consciente de que habita una ciudad fuera de los cánones urbanísticos que se presentan en Latinoamérica?

FB: Bueno, está en dependencia de que habitante estamos hablando. Obviamente hay diferencias de estratos sociales, educación, edad, etc … definir un promedio en el caso especifico de las percepciones me parece muy arriesgado, mi percepción que es la única que puedo garantizar como verdadera. Sin embargo sería sí, si estoy consciente de lo distinta que es Managua a sus hermanas en la región.

Ahora, siendo atrevido y arriesgado te garantizo que la mayoría de los habitantes de Managua saben que hay muchos problemas, pero no saben que su ciudad es distinta a otras.

DG: Es que no más con la nomenclatura … y justamente por eso, cuando ves que un foráneo llega a la ciudad se siente en territorio inconexo. Bajo ese punto de vista, ¿consideras que Managua es una ciudad hecha para ser leída desde adentro?

FB: Bueno me gustaría acotar dos cosas:

1. No podés querer algo que no conoces; desde el terremoto de 1972, Managua perdió su nomenclatura es decir ya casi generación y media no conoce de nomenclaturas.
2. En definitiva Managua no solo debe ser leída desde adentro; debe ser recorrida en muchas más dimensiones que solo “recorrerla”… es saber el porqué de porque las cosas están como están, porque honestamente es muy fácil que la ciudad te disguste, pero una vez empiezas a entender la razón y las circunstancias contextuales de muchos espacios urbanos de la ciudad, a mi me parecer, se vuelve fascinante. En definitiva, sin alguien que te apunte la dirección de lo interesante, la ciudad es sumamente desagradable la verdad.

DG: En mi caso la ciudad me pareció fascinante por muchas razones. Dimensionarla es un ejercicio de arqueología urbana muy interesante en un espacio reducido (teniendo en cuenta también el tiempo de vida que lleva la ciudad). Ahora, desde niño hasta tu edad actual vos como habitante de la ciudad, ¿de qué forma construías el “mapa mental” del territorio? ¿Sus bordes, su centro, sus espacios públicos?

FB: Construir mapas mentales en Managua o en cualquier ciudad del mundo es exactamente igual, están definidos por las rutinas diarias, por recorridos repetitivos que por distintas circunstancias vos tenías que hacer. Sin embargo te podría contestar tu pregunta que para mis ejes mentales territoriales iniciales fueron en definitiva los hitos comerciales, la casa, la escuela y todas unidas por exactamente la misma avenida, el “bypass”, diseñada y construida en la década de los 60 y renombrada como Pista Juan Pablo II en los 90.
No sé si eso contesta la pregunta.

DG: ¿Y la concepción de “centro”? Como latinoamericano, el “centro” es el lugar donde se concentra la actividad de la ciudad, la plaza y los poderes públicos, incluso los eclesiásticos. ¿Cómo es crecer en una ciudad cuyo centro había quedado en un mal estado físico? ¿El centro era un lugar icónico, un hito, un recuerdo reverenciable y melancólico o como lo veías?

FB: Reitero, no podes extrañar algo que nunca conociste, cada ciudad tiene su forma de ser percibida. Hay ciertos cánones que se repiten en ciertas regiones del mundo como las ciudades europeas y su escala humana o las suburbia americana y su escala del automóvil; para mí Managua, era una ciudad donde te trasladabas del Punto A al Punto B. No había concepción de centro porque no sabíamos que era un centro. Una plaza frente a la iglesia, el mercado dominical o nocturno, los niños jugando, la misa, el alcalde, esa tensión urbana que provocan los centros de esquema colonial jamás pasó en Managua. Managua eran y son subcentros, nucléolos definidos por dos cosas: la clase social (estrato) y el uso urbano. Un centro sería los centros comerciales y la high fashion class; el otro seria, no sé… Bello Horizonte y los mariachis, así sucesivamente.

Los managuas definieron sus centros a conveniencia de su clase, bolsillo, distancia, etc. y ojo, no es algo que solo pase en Managua; todas las ciudades del mundo están divididas de esa forma, sin embargo Managua es la única que cree que cada quien tiene su centro y no debe ir al otro para sentirse bien.

DG: Entiendo, la lectura de la ciudad depende de factores intrínsecos al habitante.

FB: Un ejemplo podría ser México DF, todos viven en sus burbujas de clase social: el que vive en Polanco no se mezcla con los del las afuera; el de Condesa no sale jamás de su Soho burgués capitalino, pero todos saben donde es el Zócalo, que quiere decir ir al Zócalo y que significa en su ciudad. En Managua, no.

DG: Hablando de la ciudad-recuerdo: la de la guerra, la del terremoto, la de Somoza, ¿de qué forma tus padres y abuelos hablaban de la vieja Managua? Como hijo, ¿lograbas percibir que ellos extrañaban la Managua vieja o simplemente reconstruyeron mentalmente una nueva ciudad sin melancolías?

FB: En definitiva, eso es lo que más me ha marcado como hijo de Managua. No por ser hijo de arquitecto, sino el hijo de la Managua de antes del terremoto, quien la extraña y mucho. La extraña como un hijo un muerto: era ordenada, honesta, tenía futuro… olía y se veía futuro; era éxito, era elegancia y desarrollo, era moderna en el sentido incluso de la arquitectura. Ser hijo de esa Managua y tener hijos de la otra Managua es como ser medio hermanos de la misma madre y de padres de muy distintos.

Para mis padres ser hijo de una Managua, urbana, ¡muy urbana de hecho!, de una escala peatonal muy alta, donde el vecino importaba, había sentido de distancia y de cívica de ciudad, era un común denominador hacen que esta “nueva” Managua les sepa a óxido. Ellos se preguntan si con el terremoto también se cayó, la actitud urbana de los managuas. Eso a mi parecer es lo más interesante, es decir vos deshaces Japón y sabes que los japoneses serán por siempre japoneses y harán de nuevo al país, incluso mejor; con los managuas fue como si el terremoto lo enterró todo, incluso el cómo hacer ciudad.

DG: Bueno, los orientales saben reconstruir sus contextos, tienen la “receta” para hacerlo. Los sintoístas pueden tumban sus templos cada cierto año y los vuelven a armar: tienen forjado el conocimiento necesario de forma casi ancestral. ¿Crees que por el hecho de Managua haber nacido como ciudad salomónica entre la disputa de León y Granada, no tuvo el tiempo necesario para forjar este conocimiento “de carácter” en sus habitantes? ¿Managua era entonces una ciudad construida en cimientos débiles?

PB: Exacto. Managua no era ciudad… era un pueblo de pescadores, un poblado de transito, un mercado de ruta, nunca fue ciudad, jamás fue diseñada o construida para ser ciudad como lo fueron León y Granada. Managua empezó como poblado de pescadores a la orilla del lago, en que ahora se conoce como “Campo Bruce” o se conocía mejor dicho. Managua fue escogida como capital para terminar las disputas como vos mencionaste, pero sus habitantes eran criollos de baja educación, sin ningún sentido urbano.
Ergo: hicieron la capital del país en un puerto de pescadores.

DG: Pescadores que les dieron el pescado pero no les enseñaron a pescar. Les dieron una ciudad pero no les enseñaron a construirla.

PB: Pero, ¿quién iba a enseñarles?.. o sea mira la línea temporal cuando a Managua le toca “el mango” de ser ciudad. Los españoles, que construyeron Granada y León y los criollos educados y descendientes ya se habían ido y tenían sus asuntos en esas ciudades, no pensaban ir a capacitar a estos habitantes.

DG: Si, eso veo. Managua además era / es una ciudad donde se construía para ella. La catedral vieja que vino desde Bélgica, El Rubén Darío forjado a imagen de hitos como el Lincoln Center y luego después del terremoto se infunde la sobrexaltación nacionalista de la revolución. ¿Crees que eso fue un factor para poner a la ciudad “en pausa”?

PB: No exactamente, la ciudad se pone en pausa por 4 factores muy claros: Uno, el terremoto. Dos, la expropiación de la propiedad por parte de la dictadura somocista. Tercero, la revolución y cuarto y último, la guerra. La ciudad se le quita la pausa hasta la década de los 90, cuando además la agenda ya no era reconstruir el centro, ya eran otros los intereses; es más, la ciudad como tal se le empieza a dotar de infraestructura y equipamiento urbano importante hasta a mediados de los 90. Asi que suma y resta 1972 hasta a mediados de los 90, nada pasó.

DG: Un periodo suficientemente claro donde toda una generación creció… la generación que ahora está tomando las riendas de la ciudad. ¿Cómo ves a Managua en 25 años?

FB: Buena pregunta. Dicen que árbol que nace torcido nunca se endereza… este árbol nació bien torcido y no estoy seguro se enderece. Mira, Managua lo que hará será crecer de forma desordenada, y la “solución” a los problemas serán paliativos, coyunturales, de carácter electoral, solo para ganar votos, es decir … hacer puentecitos, callecitas, parquecitos a “los muertos de hambre” de las barriadas y jamás intervenir los problemas serios de la ciudad; esos no ganan votos, cuestan mucha plata y llevan tiempo.

Así de simple, Managua lo que hará es que se le seguirán agregando edificios de mal gusto, con una calidad constructiva muy sospechosa y adonde a la gente le dé la gana ponerlos. Así de simple, el desorden de Managua solo se hará peor … al menos que algo realmente drástico pase.

DG: Árbol que crece torcido sirve para hacer columpio. ¿A jugar con Managua?

FB: (Risas)… la cagada es que no nació torcido necesariamente, pero alguien le robo la conciencia y la capacidad de creer, crecer y ser mejor. La desmoralizaron, es como niña violada huele pega, que luego de su rehabilitación se dedica a servir tragos en alguna cantina barata. Es más, oye la canción “Pobre La María” de Luis Enrique Mejía Godoy, esa es Managua.

DG: La oiré entonces.

FB: De hecho es una cancion muy urbana de los 90 de hecho, es un MUST.

DG: Listo, me pondré en esas. Muchas gracias Pancho.

FB: No hay de qué.

 

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