El fin del mundo y la generación Chuck Norris.

“Y entonces se asomaron los cuatro jinetes del juicio final: Snooki, Justin Bieber, Lindsay Lohan y The Situation”

Apocalipsis, 8:23

No hace mucho, en las páginas de la historia de la humanidad nació una generación especial que ha vivido tres décadas, dos siglos más un milenio y tuvo la inocencia suficiente para no entender la caída del muro de Berlín pero a su vez, la madurez necesaria para asimilar el 11 de septiembre. Creció en una época donde el presidente de los Estados Unidos -la nación más poderosa- recibía felaciones de su secretaria, Paris Hilton era un hotel francés y Kurt Cobain entró en el Olímpo.

A esta generación la llamaré “la generación Chuck Norris”.

Le debo este nombre a que ha sobrevivido varias veces al fin del mundo, profetas y suicidios masivos. ¿Recuerdan el Y2K? Esa angustia digital en la que todos pensábamos que nuestros computadores dejarían de funcionar (aunque no lejos de la realidad, llegó Windows Millenium) ¿O Heaven’s Gate? Un suicidio colectivo en donde el grandioso líder los llevó a un frenesí de muerte esperando que un OVNI los levara a Felicidonia mientras sus fieles, coleccionaban fríjoles con su cara. Sin ir lejos, el pánico de camanduleras causado el 6 de junio del 2006 (por aquél funesto 666), pánico que se hubiera ahorrado de haberle preguntado primero a Amparo Grisales que sucedió esa misma fecha en el año 1906.

No vayamos lejos mis sobrevivientes. El 21 de mayo del 2011 un loco pastor gringo decidió que ese día se iba a acabar el mundo. Les confieso que me dió algo de ansiedad pensar en esa posibilidad porque por primera vez, era posible que esta joda se iba al traste: Paris Hilton ya no era un hotel francés, ahora era una socialité con un álbum grabado, un vídeo porno y una mesa de DJ. Estados Unidos reeligió a Bush después de tener ese fantástico presidente demócrata y viagrano. Kurt Cobain había muerto pero justamente ese año, nacía Justin Bieber y aunque Osama Bin Laden fue dado de baja, aún no podía tener el placer de cortarme las uñas en un avión. ¿Este era el futuro que nuestros padres nos prometieron en las cartillas de Nacho? ¿Ese era el paraíso que veía los sábados en Los Dummies?

Ya que los Mayas se lleven esto al carajo, no quisiera sobrevivir un fin del mundo más. Cuando la estúpida tuerta dijo “inromántica” al aire supe que no había reversa. Luego presencié una hamburguesa con hoga’o en McDonald’s. ¿Qué mas pruebas necesitamos para creerle a los Mayas? Seguramente el 21 de diciembre del 2012 Maná hará un dueto con Ricardo Arjona y Jota Mario Valencia saldrá en SoHo.

Generación Chuck Norris, mi generación: alisten condones y saquen esa botella de tequila que le trajo su tía en el viaje de jubilación a México. Recuerden a la profeta apocalíptica: “friday, friday, gotta get down on friday”

Adivinen qué día cae el 21 de diciembre. No hay nada que perder.

Publicado en la revista El Clavo, número 69.

Hmmmm, 69.

4 comentarios en “El fin del mundo y la generación Chuck Norris.

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