Parte del ensayo para la presentación de mi trabajo en el Salón Regional de Artistas 2012.

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No hace mucho pensaba que las fronteras eran líneas divisorias, de color negro que separaban territorios; incluso de niño llegué a pensar que si estaba en un avión y miraba hacia abajo podía verlas. Como cucuteño siempre estuve pendiente de la frontera, de cómo cruzarla y de cómo transgredirla; de explorar e investigar que había mas allá del camino. Siempre pensé que atravesar el borde era la meta ya que todos mis amigos de la escuela conocían Venezuela excepto yo.

Tal vez por eso me distraía Tintín o Indiana, mis héroes de infancia que sabían como cruzar los límites y aventurarse.

No hace mucho, pensaba que la mejor forma de intercomunicarse venía por correo. Las postales de mi papá aún siguen en el buró de sus viejos viajes por Europa, escritas en otros idiomas, impresas en otros papeles. Tengo un espíritu aventurero desde siempre y siempre he considerado que el viajar depende más de la sensación que del recorrido.

He tenido la oportunidad de recorrer miles de kilómetros en muy pocos años. Latinoamérica me ha dado cientos de experiencias, intercambios y oportunidades. Era cruzar la frontera, tomar el pasaporte y viajar sin radar. Conocí grandes personas desde el escritorio de mi casa gracias a internet y las reconocí cuando estaban al frente mio. El asunto es conocer y reconocer, por diferentes vías, diferentes caminos.

De ahí parte mi disección. ¿Necesitaba viajar a Venezuela para conocer Venezuela? No necesito viajar a China para saber que en China la mano de obra es barata, solo queda en mirar las marquillas del 80% de mi ropa. Las fronteras no existen sino para los habitantes; las alcabalas y las embajadas. Una frontera no es un borde plástico sino elástico donde la tránsfuga de los elementos nativos se vuelven foráneos sin pensarlo.

¿Hasta donde llega la frontera para un zapato Nike elaborado en Tailandia? ¿Que es frontera para un contacto del Facebook con el que me puedo conectar a cualquier hora del día? ¿Porqué razón un trozo de papel moneda pierde valor cuando sale de la frontera? Entonces, la frontera es un límite mental que define lo físico. Es un control mental.

La transferencia e intercomunicación virtual ha perdido límites con la real. La sala de tu casa puede estar a la entrada de la puerta o en tu messenger. La desvirtualización de los espacios así como la intercomunicación de las personas es una realidad, e irónicamente lo virtual y lo real ya no son antónimos. Las personas se transforman en hipervínculos, los objetos en pixeles y las fronteras en vacíos. Prácticamente, en el mundo virtual no funciona el pasaporte.

Las tradiciones, la cultura, los hábitos poco a poco se han ido permeando de hábitos foráneos.

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