No existe pues concepción alguna del tiempo para algún ser divino, así que desde siempre o nunca son respuestas hábiles y óptimas para responder. ¿Cómo entender pues lo creado? ¿Dios o el hombre?. Solamente comenzando, doy a entenderles que dios, -con minúscula- no es un ser de religión, sino de vocación, y anoto esto para dejar en claro las pretensiones. Este “dios”, es la fuerza motora interna de idealización de lo creado, ya que dios, como la belleza son percepciones propias del hombre, de cada individuo que indaga constantemente poseer alguna identidad, la que sea, pues en su mundo, que tiende a destruirse solo los auténticos podrán salvarse.

Mientras tanto, el surgimiento de lo divino en el instante de percepción y creación se debe a causas aún mayores que las convencionales. Se produce por razones difíciles de buscar en cada individuo ya que su conocimiento establecido de lo que contempla, su yo trascendente, uz-ich, es una construcción determinada por lo que su entorno le enseñó. Es pues, una razón de empero que dios, el dios que late, sea un reconocimiento singular de entendimiento y expresión, y que este posee como única alternativa, determinar parámetros para volverse plural, transformarse en un lenguaje universal, de aceptación mundial, un dios artificial.

Hace no mucho tiempo, los habitantes de Kraiot, poseían cierto conocimiento de dios, algo rudimentario si, pero conservaba la esencia fundamental de dios, aquel ser que escucha todo lo que expresan. En la pared del templo tenían un registro de los años en los cuales contaban su avance, como contando los años restantes de libertad de un reo, pero viceversa, ya que rasgaban la pared para plasmar el tiempo en el cual habían dejado de adorar a la lluvia, y empezaron a pensar en un dios superior a ella. Años atrás, dios era el sol y mucho antes sus antepasados fueron obligados a pensar que era cualquier río, el que fuere, aunque ahora, el nuevo dios era más inmaterial que antes, se sentía un aire de más tranquilidad ya que, este dios miraba desde donde fuere y era omnipresente; pero claro, vivían tranquilos porque tenían miedo. Pasaron los siglos y la comunicación con dios fue cada vez menos frecuente. Los rasguños del templo se borraron con la arena y ya hoy, nadie los recuerda. También sucedió que desde hace poco, les vendieron ideas de libertad que no se ajustaban a su dios, así que rápidamente buscaron en el arte nuevas formas de adoración y de sentir menos culpa de rendir culto a quienes ellos deseaban; el albedrío se apoderó de sus cuerpos y nuevos dioses aparecieron, y eran como ellos, sentían y olían como ellos, y claro erraban como ellos, porque equivocarse es humano, y estos pobres dioses fueron creados con la misma mezcla de barro y soplo divino que había creado al anterior dios.

Kraiot, pues vivía una nueva época de oro, en la cual la expresión artística se vanagloriaba de su supremacía y así como construía conocimiento, destruía intuición; más la razón efímera se construía aprendiendo de la razón que se destruía, siendo un fenómeno extraño que las muertas razones solo servían para enseñar no para participar. Una anécdota muy interesante sucedió cuando un dios se proclamó y sin querer, se acabaron unas viejas sectas de nulos individuos. La proclama desahogó a Kraiot al afirmar que la lluvia se producía por la evaporación del agua, por efecto del calor del sol: adiós dios sol, adiós dios río, adiós dios lluvia.

Los nuevos líderes espirituales de Kraiot, vivían en este proceso de enriquecimiento cognitivo, rivalizando con los otros pueblos adyacentes, que vivían vagas épocas de gloria; poco a poco Kraiot avanzaba en sus estudios y su olimpo cíclico, mandaba virtualmente sus vidas libres; digo pues cíclico porque sus dioses crecían y morían conforme a sus deseos y al morir sus cadáveres se amontonaban en la ciudad; unos se conservaban por sectarios fanáticos que al desmantelar otros cadáveres, formaban guerras internas de mentalidades y reflexiones. Estas guerras benéficas que ayudaban a construir conocimiento, dejaban lamentables consecuencias en el futuro de Kraiot: muchos dioses en proceso de elaboración fueron abortados y descuartizados, ya que su poder amenazante fácilmente acabaría con los dioses presentes; podemos pues decir que el enclave divino de esta ciudad era simplemente pasajero, eternamente pasajero.

[…]

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